Informe de la Unidad de Registro y Protocolo MG – C3PO, al servicio del gobierno imperial de Su Majestad Palpatine.
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Hace no tanto tiempo, en el planeta de una galaxia mas bien cercana (y todo sea dicho, relativamente conocida teniendo en cuenta la perspectiva)…
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El 17 de diciembre del año 2011, tras nuestro encontronazo con los rebeldes en el sector brigantiano, que se saldó con su derrota y la huida de la Princesa Leia nuestros agentes y exploradores nos informaron de que había encontrado refugio en el sector lucense, donde los rebeldes disponían de una base secreta.
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El sector lucense se encuentra en los confines del sistema galaico, apartado de las principales rutas comerciales y rodeado por numerosos asteroides que dificultan la navegación. La mayor parte de sus habitantes se dedican al cultivo y la ganadería en granjas de humedad continuamente expuestos a los gélidos vientos estelares que cíclicamente provocan temperaturas dignas del planeta Hoth.
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Una vez localizada la base rebelde, conocida como hospital Lucus Augusti, la Tropa Korriban inmediatamente fijó como objetivo su ocupación y la pacificación del desprotegido sector lucense y varias lanzaderas y destructores convergieron sobre el sector desde diversos puntos del sistema.
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Nuestro comandante dirigió personalmente a las tropas que partieron desde Santiago. En el último momento se unió a nosotros de forma inesperada el excelentísimo Lord Vader, enviado por Su Majestad Imperial en nuestra ayuda para acabar con cualquier resistencia. Con su presencia los rebeldes no tenían ninguna posibilidad de éxito.
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El viaje transcurrió sin apenas incidentes, aunque tuvimos que seguir una ruta de navegación apenas explorada y nuestros sistemas de guía fallaron en varios momentos debido a la intensidad de la radiación cósmica. Al acercarnos al sector lucense pudimos contemplar la majestuosa muralla que en tiempos de la antigua República los habitantes levantaron para proteger sus cultivos de las continuas lluvias de meteoritos y de los ataques de piratas y saqueadores llegados de otros sistemas estelares.
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Fue entonces cuando comenzaron los problemas. La presencia de la muralla se encuentra más que justificada, pues más allá de ella se encuentra un campo de asteroides que conforman todo un traicionero laberinto (“corredoiras” en el idioma nativo) en el que es fácil perderse y en el que los instrumentos de navegación resultan poco menos que inútiles.
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El hospital Lucus Augusti en el que se habían atrincherado los rebeldes es una visión impresionante, toda una auténtica fortaleza escondida más allá del campo de asteroides y dotado de los equipos de defensa más modernos. Nuestras tropas, llegadas de otros sectores del sistema galaico ya habían comenzado a asediarlo, pero los rebeldes estaban decididos a vender cara su piel.Sin embargo nuestro comandante supo mantener la calma y gracias a su experiencia de pilotaje conseguimos atravesar el laberinto de asteroides y llegar a nuestro objetivo.
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La llegada de nuestro comandante y de Lord Vader elevaron el ánimo de las tropas a la vez que los rebeldes comenzaban a dudar de si merecía la pena mantener la resistencia. Sin embargo, cuando todo parecía indicar que la batalla iba a prolongarse más de lo esperado, nuestro comandante encontró una vía de acceso secundaria, por la que conseguimos infiltrarnos en la base rebelde.
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No fue nada fácil y sufrimos algunas bajas, dignos soldados que serán recordados, pero tras una batalla encarnizada conseguimos abrirnos paso hasta el cuartel general. La Princesa Leia había vuelto a huir antes de nuestra llegada pero en su lugar y dirigiendo la resistencia se encontraba una maestra de la antigua y decadente religión Jedi, que se había quedado para enfrentarse atrevidamente al Imperio.
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Fue entonces cuando Lord Vader, que ya había percibido la presencia de su enemiga en la base, hizo acto de presencia, ordenó a las tropas que bajaran las armas y se apartaran y concedió a la maestra Jedi el honor de un duelo singular. Fue un enfrentamiento espectacular y es necesario reconocer que ambos lucharon haciendo gala de maestría y entereza, pero al final el resultado sólo podía ser uno: la experiencia, el orden y la justicia se impusieron y Lord Vader acabó con su enemiga, ordenando que se le rindieran los debidos honores por haber sido una adversaria digna.
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Derrotada la maestra Jedi y aplastado el liderazgo de la resistencia, nuestros soldados se desplegaron por el interior del hospital Lucus Augusti, aprisionando a los rebeldes, liberando a los prisioneros que mantenían cautivos, atendiendo a los heridos y repartiendo suministros en una muestra más de la generosidad y magnanimidad del Imperio.
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La victoria concluyó con un desfile triunfal en el que Lord Vader pasó revista a las tropas, fue aclamado por la población lucense y se rindió homenaje al estandarte imperial. Con esta victoria, además de asestar una importante derrota a los rebeldes, todo el sistema galaico ha sido ocupado.
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Gracias a todos los que colaboraron para hacer posible esta nueva victoria del Imperio.
Misión cumplida.